martes, 28 de abril de 2015
Fifty Shades of
Grey
E.L. James
133
Le sonrío y alcanzo el jabón para
el cuerpo, exprimiéndolo en mi mano. H
ago como
él lo hizo, restregando el jabón en mis manos hasta que
genera espuma
. No alejo mis
o
jos de los suyos. Mis labios están separados para poder respirar... muy
deliberadamente, suavemente
,
muerdo mi labio inferior y luego deslizo mi lengua por
él, siguiendo el camino donde estuvieron mis
dientes. Sus ojos están serios, oscuros
y
se abren a medi
da que mi lengua se desliza por mi labio inferior. Me acerco y lo rodeo
con una de mis manos, reflejo de cómo él lo está sosteniendo. Sus ojos se cierran
brevemente. Wow... se siente más firme de lo que esperé. Aprieto y él pone su mano
sobre la mía.
—
Así
—
s
usurra y mueve su mano
de arriba a
abajo con un firme a
garre alrededor de
mis dedos. Cierra sus ojos de nuevo
y su aliento da tirones en su garganta. Cuando
vuelve a abrirlos
, su mirada es de un abrazador gris fundido
—
. Así es correcto
,
nena.
Suelta mi man
o, dejándome para que
continúe sola y cierra sus ojos mientras
muevo
de arriba hacia abajo toda su longitud. Flexiona sus caderas un poco en mi mano y
reflexivamente lo siento más apretado. Un gemido escapa de las profundidades de su
garganta.
Folla mi
boca... mmm
. Lo recuerdo empujando su dedo pulgar en mi boca,
haciéndome chupar, duro. Su boca se abre ligeramente a medida que su respiración
aumenta. Me inclino hacia adelante, mien
tras él tiene sus ojos cerrados,
pongo mis
labios alrededor de él y tentati
vamente chupo, deslizando mi lengua sobre la punta.
—
Wow.... Ana.
—
Sus ojos se abren. Y chupo con más fuerza.
Mmm... es suave y duro a la vez, com
o acero revestido de terciopelo
y
sorprendentemente sabroso, salado y suave.
—
Cristo
—
gime
y cierra de nuevo sus
ojos.
Moviéndome hacia abajo, lo empujo en mi boca. Gime de nuevo.
¡Ja¡
M
i diosa interior
está emocionada. Puedo hacer esto,
lo puedo follar
con mi boca. Giro mi lengua
alrededor de la punta de nuevo, y él flexiona sus caderas. Sus ojos están ahora abierto
s
y encendidos con el
calor. Sus dientes están apretados de nuevo mi
entras vuelve a
flexionar
y lo empujo más profundo en mi boca, apoyándome en sus muslo
s. Siento
sus piernas tensarse
bajo mis manos. Se acerca y
toma
mis coletas y empieza a
moverse.
—
Oh...
nena... eso se siente muy bien
—
murmura. Chupo aún más fuerte,
chasqueando mi lengua en la cabeza de su impresionante erección. Envolviendo mis
dientes detrás de mis labios, sujetando mi boca alrededor de él. Su aliento silba entre
dientes y gime.
—
Jesús. ¿
Qué tan lejos puedes ir?
—
susurra.
Fifty Shades of
Grey
E.L. James
134
Mmm...
lo meto más profundo
dentro de mi boca,
lo puedo sentir en la parte posterior
de mi garganta y luego de nuevo en el frente. Mi lengua gira alrededor de su final
. Es
como un helado con sabor a... Christian Grey. Chupo
c
on más y más fuerza,
metiéndolo más y más profundo, girando mi lengua a su alrededor.
Mmm...
no tenía
idea que dar
placer pudiese ser tan candente
, verlo retorcerse sutilmente con ansias
carnales. Mi diosa interior está haciendo el merengue con algunos pasos
de salsa.
—
Anastasia, voy a venirme en tu boca.
—
El tono entre cortado es de advertencia
—
.
Si no quieres que lo haga
,
detente ahora.
—
Flexiona de nuevo sus caderas, sus ojos
están abiertos, cautelosos y llenos de obscena necesidad, necesidad de mí. Neces
idad
de mi boca...
Oh Dios.
Santa Mierda. Sus manos están realmente agarrando mi cabello. Puedo hacer esto,
presiono con más fuerza y en un momento de extraordinaria confianza, desnudo mis
dientes. Eso lo lleva hasta el
límite. Grita y se queda quieto y
puedo sentir el cálido
y
salado líquido rebosando en mi garganta. Trago rápidamente. Ugh... no estoy
segura
de esto. Pero lo miro y se está viniendo en la bañera gracias a mí y no me importa
. Me
siento y lo observo, una sonrisa de triunfo regodeándose en las
comisuras de mis
labios. Su respiración es irregular. Abriendo sus ojos, me mira.
—
¿No tienes nauseas?
—
pregunta, asombrado
—
. Cristo, Ana... eso estuvo... bien,
muy bien, pero inesperado.
—
Frunce el ceño
—
. Sabes, nunca dejas de sorprenderme.
Sonrió y consci
entemente muerdo mi labio. Me mira de manera especulativa.
—
¿Has hecho eso antes?
—
No.
—
Y no puedo evitar el pequeño matiz de orgullo en mi negación.
—
Bien
—
dice complaciente
y creo, aliviado
—
. Entonces, otra novedad,
s
eñorita
Steele.
—
Me mira de manera
valorativa
—
. Bueno
,
obtienes una A en habilidades
orales. Ven, vamos a la cama, te debo un orgasmo.
¡Orgasmo! ¡Otro!
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